Un atardecer con mucho disfrute familiar
Hoy la playa se convirtió en un instante mágico para Bruna Biancardi y sus pequeñas, Mavie y Mel, quienes al caer la tarde vivieron momentos que quedarán grabados para siempre.
Bruna paseaba descalza sobre la arena , mientras el sol comenzaba a caer detrás de las nubes, mientras Mavie, con su risa contagiosa, corría hacia las olas suaves dejando huellas que rápidamente el mar borraría, por otra parte, la bebé Mel , de apenas dos meses, dormía con tranquilidad entre los brazos de su mamá.

Abrazos, risas y caricias en la arena
La modelo extendió una manta sobre la arena, donde tanto Mavie como Mel compartieron caricias, Mavie sin entender mucho le mostraba a su hermanita unos caracoles brillantes a Mel ,donde la bebé al ser muy pequeña solo observaba.
Luego no faltaron los juegos ,como palas, cubos, castillo improvisados de arena ,donde la influencer, veía cómo su hija mayor aprendía a compartir, a cuidar, a amar.

Silencio y conexión de madre e hijas
Al caer la tarde, el ritmo se disminuyo. Mavie se acomodó junto a Bruna, apoyando la cabeza en su hombro, observando la playa .
Mel, aún en brazos, emitía sonidos suaves, donde en ese silencio compartido, era un momento de pura conexión de madre e hijas fundidas en la belleza del momento, sin apuro, sin preocupaciones, un segundo donde todo lo demás desaparece, dejando solo amor, paz y gratitud.

Unos recuerdos inolvidables para Bruna y las niñas
Cuando el sol finalmente se escondió, el cielo se tiñó de colores , Bruna recogió sus cosas, cargó a Mel, tomó de la mano a Mavie, y juntas dieron sus últimos pasos sobre la arena.
No hubo prisa, cada paso resonaba en sus corazones ,mientras se alejaban, la tarde dejó atrás sensaciones que perdurarán, esa hermosa tarde de playa con su niña mayor y su bebé se convirtió en un recuerdo inolvidable.
